Dove dice chau al Photoshop

presenta una marca de agua para asegurar que sus imágenes no han sido distorsionadas

Hace ya muchos años Dove decidió romper con la comunicación que se estaba haciendo en su sector apostando por la belleza real de la mujer. Han dado un paso más lanzando “No Digital Distorsion”, un sello que certifica que las imágenes de sus campañas no han sido distorsionadas digitalmente.

Y es que durante una década esta empresa se ha metido al público en el bolsillo cambiando el concepto de belleza  y celebrando las “imperfecciones” físicas que normalmente eran borradas y eliminadas de las imágenes. Así, consiguen escapar de lo común en el mundo de las modelos por lo que muestran a mujeres reales de diferentes, edades, tallas, etnias, tipos y estilos, para que todas las mujeres se sientan identificadas.


Dove sigue apostando por la belleza real mediante la creación de esta marca de agua  con el fin de garantizar que las imágenes publicitarias no han sufrido ningún tipo de distorsión con herramientas de edición de fotografía como Photoshop. Esta marca “No Digital Distorsion” forma parte del proyecto de Dove, de 14 años de duración, “Self-Esteem Project”.


Con  el lanzamiento de esta nueva marca de agua buscan posicionarse en un ecosistema lleno de “embellecimiento digital” ya que según un estudio realizado por la marca, un 77% de las mujeres están convencidas de que las fotografías utilizadas para las campañas publicitarias han sido distorsionadas. Esto provoca un efecto negativo sobre los espectadores ya que las imágenes de belleza irreales les crean objetivos inalcanzables y, por tanto, sentimientos de frustración.

Lograr una pubertad sin retoque

El aspecto visual, refiriéndose a cómo te ves y cómo te vistes, es un elemento básico de la autoestima. Pero este aspecto es todavía más importante durante la pubertad, momento en el que la búsqueda por una identidad propia, el esfuerzo por pertenecer a un grupo en específico o seguir una tendencia para estar a la moda es una de las principales prioridades en la vida.

En esta época, donde una fotografía tiene la capacidad de alcanzar a miles de personas en un par de minutos gracias a las redes sociales, la presión para aquellos jóvenes en plena pubertad tiene un impacto directo y muy fuerte en la confianza, pero, sobre todo, en su personalidad, al estar casi obligados a verse bien o por lo menos sentirse cómodos alrededor de los demás.

Tal vez por eso no sorprende tanto el dato de que aquellos jóvenes que pertenecen a la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2005) gasten más dinero en productos de belleza que en ropa. Y esto no solamente es un reflejo de lo que les exige la sociedad, sino también una herencia de sus predecesores los millennials, una generación muy propensa a la depresión y a los ataques de ansiedad, debido a su fuerte conexión y alta dependenci